«(…) la capacidad de fabular es una característica evolutiva: solo hemos sobrevivido los que fuimos capaces de imaginar cómo salir de una cueva si una manada de lobos hambrientos venía a por nosotros. Así que solo tiene que conectar con su capacidad innata de relatar, y ejercitarla (antes de que lleguen los lobos).»

Elena Bartomeu es doctora en Bellas Artes y trabaja como investigadora, diseñadora y profesora especializada en el desarrollo de narrativas para la divulgación científica y la transferencia de conocimientos.

Debutó con el relato «Comando Butxaca» en la antología Extraordinàries. Noves autores de l’insòlit (Males Herbes) y afianzó su voz con su primera novela: Fòrvid (Males Herbes).

Una autora con una voz innovadora y un estilo singular, que mezcla géneros para describirnos una experiencia sensorial que viaja desde el misterio hacia el terror. Con temas clave clásicos como la soledad, la perdida y el amor como tabla de salvación, Bartomeu nos guía para hablarnos de aquello que nos permite relacionarnos con los sentidos y, al mismo tiempo, con nuestro yo más íntimo: nuestros sentidos.

 

Hola, Elena. Gracias por concedernos un hueco en tu agenda. Si te parece bien, siempre me gusta empezar con algunas preguntas personales, que te sitúan como lectora.

 

I: ¿Cuál es tu primer recuerdo ligado a las historias? ¿Y a la literatura?

E: En mi calle había un árbol con un nido de elefantes. Uno de ellos se cayó cuando aprendía a volar con las orejas… o eso me contaba mi padre. En la escuela le dijeron que yo tenía mucha imaginación y que a veces no entendían lo que yo explicaba. Supongo que se sintió aludido ese día, y si no se le digo ahora: ¡ya te vale! y, ¡gracias! Mi primer recuerdo con la literatura fue el día que mi tía me regaló el libro Tom Sawyer, un tocho enorme y sin dibujos, y se creó como un momento mágico en el que yo recibía una herencia familiar: la de la lectura. Yo lo viví así de épico, seguro que no lo fue tanto.

 

I: Si tuvieras que escoger un título, sólo uno, ¿cuál sería y por qué? 

E: Sería Stoner, de John Edward Williams, porque el autor tiene la capacidad de explicar situaciones complejas con cuatro detalles y recuerdo que cuando lo leía me sentía más y más pequeña a medida que avanzaba. Me pasa con otros libros que, una vez me acomodo al estilo narrativo, entro en velocidad de crucero y ya no me sorprenden los giros del relato, y con Williams esto no me pasó y me sorprendió de principio a fin. También porque el protagonista es un oscuro profesor de una universidad estadounidense, y compartimos oficio y juego de luces y sombras.

 

I: Pasemos a temas más candentes: ¿Qué piensas sobre la visualización de la mujer en el mundo de la escritura? ¿Y en el de género? 

E: Hoy en día las mujeres escritoras ya no tienen que usar pseudónimo. Pero sigue habiendo algunos prejuicios latentes, como pensar que los autores de género solo son hombres, y también hacia lectores y lectoras, pues no creo que sean útiles los arquetipos de género para explicar qué tipo de literatura haces. En general me molesta que se atribuyan ciertos estilos literarios para hombres o mujeres, pero mi actitud delante estos prejuicios es la extinción: no me representan, no les hago caso.

 

I: Oscuridad y feminismo, ¿qué lazo hay entre la feminidad y lo insólito? ¿Por qué crees que está tan en boca de todos ahora mismo la literatura oscura escrita por mujeres? 

E: Yo creo que estamos delante de un momento histórico de apertura hacia formas literarias que ya existían, pero que toman protagonismo en un mundo más atento a la diversidad. Los miedos y atmósferas de oscuridad relacionadas con la esfera de la feminidad pueden mostrar imaginarios atribuidos a sus características físicas (cambios corporales, maternidad, sensorialidad) y lo pueden mostrar en literatura apelando a una solidaridad y afectación mutua con los lectores y lectoras. La afectación mutua es lo que nos lleva a hablar de ello y le otorga relevancia.

 

I: Sin duda tus personajes y escenarios destilan cierta oscuridad y ruptura con la realidad, ¿qué nos puedes contar de ello? 

E: Los personajes que he creado me parecen un poco extraños porque también me lo parecen siempre las personas, cada una de ellas, empezando por mí. Un día conocí a un chico normal y me casé con él, porque lo normal me sorprende y me da paz interior.

He intentado también trasladar esta extrañeza con la que muchas veces convivo a los espacios que imagino, y a las situaciones. Me fascinan los momentos en los que sientes que estás fuera de lugar, pues generan una incomodidad que no te deja indiferente, y cuando escribes así obligas a los personajes a actuar.

 

I: Escribes género fantástico y en catalán, ¿crees que está habiendo un boom ahora mismo con pequeñas editoriales independientes, que hacen un gran trabajo publicando originales y traducciones? ¿Por qué crees que sucede? ¿Cómo ha respondido el público a tu obra en concreto? 

E: Sí, definitivamente tenemos un tejido editorial bien denso en este momento. Y diverso. Se publican originales, se traducen textos clásicos y contemporáneos del género, y hay un interés por formas del género con recorrido largo en otros idiomas, como steampunk o bizarro, junto con la fantasía, el terror y la ciencia-ficción que ya conocemos. Y en este entramado me estoy ubicando, no solamente como escritora, sino como diseñadora especulativa, fijándome en qué tiene que pasar para que podamos producir cambios en nuestro entorno.

Creo que vivimos en un momento de transformación social y tecnológica muy importante, junto con el colapso ecológico que amenaza nuestro entorno, y que esta combinación es una bomba de relojería para escritores y escritoras, así como para lectores y lectoras. Sus temas de lectura van a cambiar, pues en nuestro día a día usamos algunas tecnologías que parecen pura ciencia-ficción. Simultáneamente algunos fenómenos climáticos nos recuerdan que el mundo se puede ir al garete y, de repente, nos interesa leer más sobre aventuras post-apocalípticas que ocurren en nuestra propia ciudad y en nuestra lengua.

Respecto Fòrvid, ha tenido una buena acogida y muy buenas críticas. Lo han relacionado con Lovecraft y estoy contenta con los comentarios que recibo también de lectores y lectoras que no conozco de nada y que me escriben para contarme cómo les asustó o qué les gustó más. Esto me encanta. Por otro lado, en Fòrvid exploro una hipótesis sobre la materialidad del sonido y su capacidad de apelar al terror más visceral. Echo en falta que algún experto o experta en arte sonoro o musicología entre a hacer su crítica específica sobre los aspectos más teóricos que abordo en el texto.

 

I: Pongámonos técnicos: ¿Eres de orden o de caos? ¿Cómo es tu proceso? ¿Y tú como persona y lectora? 

E: Yo soy muy disciplinada, creo que es porque habita el caos en mí. Así que confío en el orden para planificar muy bien sobre qué voy a escribir, y tramar y preparar escaleta de escenas y arcos de personaje.

Soy una lectora de ojo clínico, lo veo casi todo sobre el papel. Luego en el día a día se me escapan cosas básicas que tengo delante de las narices. Pero la vida es eso, supongo: encontrar un equilibrio entre el orden y el caos, el soltarse y el amarrarse a algo importante.

 

I: ¿Qué opinas de la documentación? 

E: Muy fan. Me gusta aprender y disfruto del momento de investigar para luego poder escribir y que sea verosímil. A veces me la juego, y me gusta arriesgar también.

 

I: ¿En qué géneros te mueves más cómoda, como lectora y como escritora? ¿Y con cuál/es te sientes a disgusto? 

E: Me gusta mucho la ciencia-ficción, luego género negro y también fantasía. Los temas sobre frontera, territorio y zonas rurales me gustan porque me acercan a mi infancia en el pueblo, tanto en formato realista, como podría ser La Casa de Foc, de Francesc Serés, o también con factura cifi como en Els Desposseïts / Los Desposeídos, de Úrsula K. Le Guinn.

En general me aburren los temas sobre relaciones de poder, por lo que Juego de Tronos me interesa solo cuando aparecen Dragones y Zombis. Tengo pendiente leer La Fundación, a ver qué equilibrio hay entre los juegos de poder y los mundos creados por Isaac Asimov. La serie me gustó, a ver qué tal la trilogía.

 

I: Volvamos a atizar el fuego, ¿crees que el autor tiene la obligación moral de transmitir un mensaje, de hacer una crítica de época y sociedad?

E: Creo que los autores no tienen obligación moral de transmitir mensaje, pero, aunque no lo quieran, el subtexto nos habla siempre del mundo moral del autor o autora. Por ejemplo, las letras de canciones trap están centradas casi siempre en relaciones sexoafectivas y dinero, nos hablan de una generación con bastante desarraigo territorial, hijos de la globalización, y esto nos da mucha información sobre sus marcos referenciales y condicionantes morales.

Así que mejor ser consciente del mensaje que transmites, para trabajar bien el discurso crítico que pretendes generar sobre tu texto, porque los lectores lo harán aunque no te lo plantees.

 

I: Si tuvieras que convencer a alguien para que se iniciara en el mundo del relato, ¿qué le dirías? 

E: Le diría que la capacidad de fabular es una característica evolutiva: solo hemos sobrevivido los que fuimos capaces de imaginar cómo salir de una cueva si una manada de lobos hambrientos venía a por nosotros. Así que solo tiene que conectar con su capacidad innata de relatar, y ejercitarla (antes de que lleguen los lobos).

 

I: Como investigadora, diseñadora y profesora en el ámbito de la ciencia, la información y las bellas artes, ¿cómo vives la literatura y los géneros fantásticos en especial? ¿Qué representan para ti? 

E: Uy, esta pregunta me encanta. Deutche & Japaner decían que diseñar es convertir pequeñas ideas en mundos enteros. Y el ejercicio del diseño consiste básicamente en desarrollar proyectos en los que imaginas cómo crear productos o escenarios que respondan a una serie de necesidades. Si imaginas cómo diseñar una mesilla de noche, primero debes pensar en cómo duermes, qué vas a guardar en la mesilla mientras duermes y en qué momentos la vas a utilizar. Pero mi trabajo cercano a la especulación me haría formular algunas hipótesis como éstas: ¿qué hace la mesilla de noche durante el día? ¿La podemos seguir llamando así cuando el sol está en su cénit? Esto me llevaría a desarrollar diseño de servicios de mesilla de noche, que te ofrecen tus medicinas antes de acostarte, en base a los datos de tus redes sociales y/o tu agenda médica. También me lleva a preocuparme por la vida secreta de las mesillas, que cuando todo el mundo duerme se juntan e intercambian calcetines y medicamentos de otros dueños, como sospechamos muchas.

 

I: ¿Con qué autora iniciarías a un/a profano? 

E: Les pondría a leer Nuestra Parte de la Noche, de Mariana Enríquez. Encontrarán un texto muy bien narrado, unos cambios de puntos de vista buenísimos, algunos tramos normies y algunas pinceladas de terror helador.

 

I: ¿Qué opinas del mundo editorial actual? ¿Y de los lectores? 

E: Pues es un sistema que se va regulando con modelos de oferta y demanda, y las leyes del mercado no siempre responden a la calidad del producto, sino a la facilidad de producción e intereses privados. En este sistema las obras de género y escritas por mujeres en catalán, como Fòrvid, tienen una cuota de mercado muy pequeña.

Por suerte algunas editoriales fomentan el producto de calidad y de proximidad, y cuidan de nuestro pequeño ecosistema. En este contexto los lectores y lectoras ideales son los consumidores que aprecian los tomates de verdad (esos que saben a tomate tomate, si es que existe o ha existido alguna vez el tomate original, y en el supuesto también que se pueda comparar la literatura con las frutas y hortalizas ecológicas).

 

I: Viajemos a tu ficción. Fòrvid es una novela que, me atrevo a decir, cabalga entre la realidad y lo sobrenatural, pero de una forma sensitiva. ¿Qué querías transmitir y provocar en el lector? 

E: En Fòrvid quise generar sensaciones físicas en el lector, con párrafos que le llevaran a estar relajado, a estar incómodo o incluso a mover los dedos de los pies. He querido relatar experiencias sonoras sin recurrir a demasiadas metáforas, apelando a una comunicación primaria, sensorial y muy enraizada en los propios sentidos. Esto permite que sea el lector quien cargue de significado el texto de algunos pasajes, que son muy descriptivos, pero esconden lo sobrenatural en el subtexto.

 

I: ¿Puedes hablarnos un poco sobre Fòrvid

E: Es mi primera novela y empieza con Isis, una técnico de sonido que pierde su trabajo y se va unos días a desconectar al campo. Visita una casa destartalada que ha heredado y allá empieza su aventura, cuando descubre unos ruidos misteriosos relacionados con hechos extraños que los habitantes del pueblo cuentan acerca de sus tierras y las de sus ancestros.

A medida que va profundizando en el misterio, se ve envuelta en él, y el mismo ruido la seduce y la lleva a observar unos patrones de fertilidad peculiares en sus tierras. Las manzanas, el maíz, el comportamiento de los animales, los pliegues del paisaje y el sonido dibujan unos mapas del territorio diferentes a los que usamos para movernos por él.

Al mismo tiempo los fenómenos se aparecen a veces como entes o formas de vida, y de aquí el nombre de Fòrvid, «For» por forma y «Vid» por vida. Con el Fòrvid va a sufrir un terror profundo de miedo a lo desconocido y va a conectar con un dolor antiguo, ancestral, relacionado con su soledad no deseada. Isis va a ir sanando sus pérdidas, y aquí relaciono la soledad con un duelo perpetuo por la pérdida de la compañía de otros. Con la ayuda de Cisco y Pié descubrirá como establecer relaciones de confianza, de fraternidad y amor, y esta novedad la pondrá a prueba.

Toda la historia transcurre en Tamarite de Litera, el pueblo donde creció mi madre y donde actualmente reside parte de mi familia. Así, la identidad territorial y la idea de frontera están presentes tanto en el paisaje como en la lengua, como en el ritmo narrativo de la novela, pues son elementos que he vivido desde niña en mi entorno familiar.

 

I: ¿Tienes algo entre manos? 

E: Algo tengo por ahí, aunque tardaré en publicar, pues combino la escritura con el trabajo y la crianza de mis dos niños pequeños. Es un libro de relatos de ciencia ficción que mezcla el concepto de internet de las cosas (IoT) con el modelo ontológico orientado a objetos (OOO) y plantea que los objetos que nos rodean tienen agencia. Podrían incluso tener empatía. Y hasta aquí puedo leer.

 

I: Muchas gracias por prestarnos un ratito de tu tiempo. ¡Nos leemos!

 

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