Laura Lee Bahr: Porno religioso improvisado

Porno religios improvisado, Libros Prohibidos

Título original: Long-form religious porn
Año: 2015
Editorial: Orciny Press (2018)
Género: Novela (Bizarro)
Traducción: Hugo Camacho

Porno religioso improvisado, Fantasma y lo bizarro

Porno religioso improvisado es la segunda novela de Laura Lee Bahr, editada tras Fantasma, que en 2011 ganó el premio Wonderland a la mejor novela bizarra. Aunque cualquier momento sería bueno para hablar de esta fantástica autora, conviene señalar que la reseña se enmarca en el contexto de #LeoAutorasOct, iniciativa surgida en 2016 y cuya finalidad es leer de manera exclusiva a escritoras durante el mes de octubre, para contrarrestar el habitual dominio de escritores varones en nuestras estanterías y sensibilizar a la comunidad lectora respecto de la desventaja comparativa con la que parten las mujeres que se dedican a la escritura.

Sea como fuere, para hablar de Porno religioso improvisado, y quizás también de Fantasma, toca ponerse el traje de gala, respirar hondo e invitar a todo el mundo a una cena en el restaurante más pijo de la ciudad. Porque Laura Lee Bahr juega en otra liga, y da igual que la leas en octubre, en septiembre o en febrero. 

Hace tiempo, al reseñar El zoo de papel,hablaba de que las etiquetas de fantasía, terror o ciencia ficción son hasta cierto punto sospechosas. Ahora que en Libros Prohibidos nos hemos especializado en literatura de género, parece incluso más paradójico retomar el debate. ¿Qué entendemos por fantasía o por ci-fi? Y en concreto, ¿Porno religioso improvisado es literatura bizarra?

Dice Hugo Camacho (al que de nuevo hay que reconocer la estupenda labor de traducción y edición) que el bizarro es «el género de lo extraño» o «el equivalente literario de la sección de culto del videoclub». Pues bien, Laura Lee Bahr se apropia del concepto de «lo bizarro» y lo lleva a otra dimensión. Sus líneas narrativas son extrañas y perfectamente podrían, en una hipotética adaptación cinematográfica, formar parte de la sección de culto de los viejos videoclubs. Pero las temáticas que desarrolla y la forma de narrarlas no se pueden circunscribir a nada más que a la magnitud de la propia obra.

Laura Lee Bahr, Libros ProhibidosEn Fantasma, Bahr introduce una serie de secuencias narrativas que saturan el campo de lo posible, haciendo converger arcos argumentales que narran a la vez distintas líneas de acción. Es decir, a la manera de los libros infantiles del estilo «elige tu propia aventura», plantea varias posibilidades por las que puede transitar el protagonista, y las elige todas. Cómo consigue que aquello funcione y resulte coherente es para mí todo un misterio. Por no mencionar la manera en que retuerce el canon del tiempo literario, desplazándolo en ambas direcciones. Ciertamente en Fantasma hay sangre, violencia, absurdo y sensación de desconcierto, pero reducir la obra a un texto «bizarro», o ponerle cualquier otra etiqueta, no le hace justicia a la cantidad de matices que incorpora, sobre todo en la composición de la estructura narrativa.

Hablando de literatura bizarra

 No tenía ni idea de lo difícil de puede ser aporrear a alguien hasta la muerte con un ladrillo ornamental…incluso si la víctima está encadenada. A lo mejor debería usar otra cosa. ¿Un cuchillo? Un cuchillo podría servir. Le podría rajar la garganta y así ponerle fin.
Abre los cajones del armario en busca de algo que le pueda servir. Encuentra un cuchillo para el pan, de sierra, y supone que le puede ir bien si apoya todo su peso al usarlo.

En Porno religioso improvisado se simplifican bastante las cosas, aunque no se deja de lado ese peculiar tratamiento del tiempo literario. Tras un prólogo violento y difícil de ubicar (no sabemos quien es Dominique Colt, donde está, ni por qué mata gente), la novela comienza presentándonos a Madeline Hunter, una directora de cine independiente que pretende contratar a George Clooney para la realización de su primer largometraje. Rápidamente se nos explica que la película que quiere realizar trata sobre la secuencia narrada en el prólogo y el posterior juicio a Dominique. Además de eso, Madeline tiene un amigo que se está involucrando de manera voluntaria en una secta vampírica.

Así, desde las primeras páginas surgen numerosos interrogantes vinculados a las dos líneas explícitas que tratará Porno religioso improvisado, vampiros y un crimen pretérito pero aún oculto al lector: ¿conseguirá Madeline realizar su película?, ¿qué hizo realmente Dominique? Y: ¿es posible convertirse en vampiro?, ¿cómo funciona la secta?

Habiéndose asegurado nuestra atención, Bahr desarrolla la trama poniendo en juego múltiples elementos que podemos caracterizar como «bizarros», en un contexto en el que divide las dos líneas temáticas mencionadas en dos líneas temporales que se distinguen por el tiempo verbal: pasado y presente. Si bien este recurso sí ha sido empleado en numerosas ocasiones, la originalidad y el genio de Laura Lee Bahr se asienta en el uso de uno de los personajes, que de alguna manera transita, muta e invade ambos segmentos temporales. Para mí ese personaje, Bertie Snow, un profesor frustrado que un día alumbra la feliz idea de suicidarse y que opera de conector entre ambas historias, es el verdadero protagonista de Porno religioso improvisado. O al menos el que mejor da la medida de lo que quiere transmitir Bahr, más allá del entretenimiento que provoca la lectura de una buena obra de ficción. En la presentación que la editorial hizo de esta obra en la librería Pasajes, hablaban de Porno religioso improvisado como de una novela existencialista:

Y entonces, una mañana se despertó al sonar el despertador a las seis de la mañana, y un pensamiento que resonaba mucho más alto que la alarma lo asaltó de manera muy clara.
«Ha llegado la hora de matarse, Bert.» […]
Lo más sorprendente de todo era que, mientras se duchaba y se afeitaba, a medida que tomaba en consideración aquella posibilidad, se sentía más alegre.

Pero decíamos que Porno religioso improvisado emplea numerosos clichés propios de la literatura Porno religioso original, Libros Prohibidosbizarra. En ese sentido, la obra cumplirá las expectativas de un lector aficionado al género. La subtrama vinculada a la secta vampírica, formada por actores de Hollywood y con una estructura piramidal, encaja muy bien con lo que uno podría considerar bizarro. También las prácticas sadomasoquistas a través de las que se desgrana la línea relacionada con Dominique.

Sin embargo, lo bizarro no es lo decisivo de Porno religioso improvisado. Se trata del envoltorio en el que se esconde una profunda reflexión acerca de la condición humana, que para mí se refleja en la transformación de Snow, y que también parece tener relación con la manera en que transita y flota entre medias de las dos líneas temporales presentes en la novela.

En ese sentido, la elegancia con la que Bahr nos guía hacia delante y hacia atrás y la manera en la que introduce los saltos temporales es magnifica. Es importante mencionar también que Porno religioso improvisado es dinámico, los diálogos son ágiles y creíbles, y la narración en tercera persona directa y sencilla. Es decir, que pese a que de la lectura se pueden extraer varios niveles de profundidad, el más superficial y el que anima a proseguir la lectura y nos mantiene inmersos en la trama está narrado de manera impecable.

Elecciones

Trainspotting, película. Libros ProhibidosEn cuanto a todas esas reflexiones que esconde Porno religioso improvisado y la cuestión de cuan existencialista pueda ser su mensaje, es necesario leerlo. Hay que leerlo y reflexionar sobre por qué Dominique Colt hace lo que hace, por qué Madeline hace lo que hace y por qué Bertie Snow, en un momento determinado, elige lo que elige: ¿elegirá la vida o elegirá la muerte?

En ese sentido, es inevitable recordar a uno de los mejores literatos del siglo XX, Irvine Welsh, que en Trainspotting hacía una reflexión bastante radical acerca de lo que consideramos «vivir»:

Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas. […] Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima en un asilo miserable, siendo una carga para los niñatos egoístas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte. Elige tu futuro. Elige la vida… ¿pero por qué iba yo a querer hacer algo así?

No me parece ninguna locura situar a Laura Lee Bahr a la altura de Irvine Welsh. Solo el tiempo, y la suerte, nos dirán hasta donde puede llegar su obra. Pero lo cierto es que la manera de vivir que nos sugiere Bahr, y que orbita en torno a los personajes principales de la novela, es precisamente la contraria al estilo de vida del que huyen los personajes de Welsh:

Tiene un aspecto de mierda, pero hay un brillo maníaco en sus ojos que ahora reconoce: el brillo de alguien que no tiene nada que perder pero que está dame una V, dame una I, dame una V, dame una I, dame una E, dame una N, dame una D, dame una O. Son gente de la peor calaña. Los que se sienten vivos.

Así que Porno religioso improvisado no se puede acotar en la etiqueta de «literatura bizarra», de género fantástico o de cualquier otra categoría que se le quiera atribuir. Se trata de un libro acerca de la vida y la muerte, acerca de qué tipo de vida queremos vivir y de si merece la pena ser vivida, y se trata de un libro acerca del tiempo, en sus distintas acepciones, tanto literarias como existenciales. Un libro que te cuela todo eso entre medias de una historia delirante, bizarra, loca, con unos personajes salvajes y enfermos, que tienen mucho que decir y muchas maneras de decirlo. Como comentaba al principio, Bahr juega en otra liga. En la que juegan los grandes.

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