J. G. Mesa: Los hijos de la araña

Los hijos de la araña. Libros Prohibidos

Año: 2017
Editorial: Cerbero
Género:
 Novela corta (terror)

Algo anda suelto en el bosque

Cualquiera que siga mínimamente esta web sabrá que por estos lares le tenemos un gran aprecio —y no poca admiración— al gaditano Juan González Mesa. Los hijos de la araña es la tercera obra suya que aquí analizamos, ha sido nominado a los Premios Guillermo de Baskerville 2016 y además publicamos hace poco Iracundo, un relato inédito de fantasía también salido de su pluma. Por si esto fuera poco, tenemos otras dos obras suyas esperando, cuyas reseñas irán llegando en los próximos meses. Lo que podría denominarse como un autor en estado de gracia. Y nosotros encantados.

El gobierno de Ceausescu ha caído. Ha sido declarado culpable y ejecutado junto a su esposa tras un juicio sumario televisado. Y ahora todo el mundo tiene miedo, nadie confía en nadie, la fidelidad se paga con sangre. Y también la traición. Alin Sala, agente securitate, tiene una última misión. El expresidente le dio órdenes específicas: «si algo pasara alguna vez, la sacarás del país». Y ahora que todo se derrumba, parece lo único importante: encontrar a Tate, la hija secreta de Nicolae Ceausescu, en una institución psiquiátrica y sacarla de Rumanía enfrentándose a los monstruos y a los dioses.

Pese a lo más arriba comentado, es la primera obra de terror que leo del autor. Hasta el momento todo había sido ciencia ficción especulativa y debo decir que también se sabe desenvolver bien en este género. Manteniendo su estilo directo, cortante, casi podría decir que chulesco, como santo y seña innegociable, J. G. Mesa delinea las pautas que va a seguir la historia desde un comienzo en media res que corta la respiración. Esto es, venga, venga, rapidito, que esto es una novela corta y no hay un segundo que perder en bobadas. De esta guisa, la acción agarra de los pelos al lector, le va arrastrando sin consideraciones, avanzando en una historia que a cada capítulo se va haciendo más oscura.

Los hijos de la araña. Bosque. Libros ProhibidosDebo decir que, por supuesto, el estilo elegido es el adecuado. Me encanta cuando lenguaje, ritmo e historia convergen y fluyen en la misma dirección. Porque la historia es así de cruda, bestia, desagradable, y es necesario que el lector lo experimente en sus propias carnes. De modo que el temor no viene solo por las imágenes o por las situaciones capaces de volcarte el estómago, sino porque mientras lees sabes dos cosas con certeza: primero que lo que está por venir es terrible, y segundo que no tienes forma de detenerlo, como si te encontraras en lo más alto de una rampa que se va empinando. Y al fondo solo hay el más oscuro de los precipicios.

Entiendo las obras de terror como aquellas capaces de remover en el asiento al lector. Los hijos de la araña lo consigue, además, con recursos más viscerales, a veces esperpénticos, entendidos como imágenes imposibles y desagradables. Hay un fuerte componente psicológico, es algo indudable, en el ya comentado pánico a lo que está por llegar; pero el autor se vuelca con las imágenes y se juega gran parte de la apuesta a este recurso. A mí no me ha terminado de convencer y, aunque ya digo que tiene la capacidad de dejarte mal cuerpo y crear intranquilidad, creo que este aspecto es menos efectivo en un mundo insensibilizado con décadas de cine de terror, televisión, y los ya más modernos videojuegos.

El reducido grupo seguía acercándose a ellos. Stefan se dio cuenta de que tanto Vana como el subdirector se apartaron un metro del Jeep mientras la mujer encapuchada llegaba hasta la puerta del vehículo sin dirigir la palabra a nadie. Había una máscara de oro cubriendo su rostro. A través de las rendijas de la máscara, clavó su mirada en él.

No quiero dejar de resaltar el gran trabajo del autor con los distintos elementos que conforman el libro. En Los hijos de la araña podemos encontrar los más dispares retales de otras historias de terror: la joven rara y misteriosa con poderes paranormales, el niño maldito, el bosque encantado, la criatura nocturna, la cabaña aislada habitada por gente loca… Lugares comunes del género que, bien combinados, dan lugar a una historia completamente nueva. Podríamos decir que esta novela corta es un mashup del género de terror. ¿Será J. G. Mesa el J. J. Abrams español?

De Europa del Este de toda la vida

Un detalle que no puede pasar inadvertido es la importancia de los escenarios utilizados. Los hijos de la araña es una obra realista y verosímil, y gran parte de culpa de esto lo tiene el impresionante trabajo de documentación que ha tenido que realizar el autor. Ya no solo en el plano histórico —la obra trata de la caída del régimen comunista de los Ceausescu en Rumanía—, sino en el geográfico. Jamás pensé que podría leer algo así de Rumanía y la zona de los Balcanes escrito por alguien que no es natural de allí. Por favor, que alguien me confirme que J. G. Mesa no ha pasado una larga temporada por la zona, porque de otro modo no me lo explico.

En resumen, otro bolsilibro para colocar en la balda de honor. Otra pequeña genialidad del autor gaditano y de esta joven editorial que no se cansa de hacer bien las cosas y que tantos buenos momentos nos está regalando.

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Foto: Trần Anh Tuấn. Unsplash